La composición del montaje permite valorar al montaje como disciplina artística y dramatúrgica, cuya energía dinamógena insufla vida, produce sentido rítmico, esculpe atmósfera espacio-temporal, nutre el discurso narrativo-semántico-sonoro-musical, con el fin de conformar una pieza audiovisual envuelta en impresiones-conexiones armónicas, contrapuntísticas, modelada con fuerza, fluidez y organicidad.
En los primeros tiempos del cine este proceso se hacía a mano, cortando y pegando el negativo. Más tarde se introdujo la moviola, una mesa en la cual se cargan los rollos de película, facilitando así el proceso. Hoy día se usa una computadora con un software de edición no lineal.
La labor del montajista se desarrolla básicamente durante la fase que se denomina post-producción, que es la etapa que transcurre entre la finalización del rodaje y el estreno.
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